Somos un pequeño universo

La comprensión e interpretación del SAJU se basa en la premisa de que las personas somos un pequeño universo que habitamos entre el Cielo y la Tierra. 

Esta premisa refleja el principio universal del taoísmo que reconoce la correspondencia entre el microcosmos y el macrocosmos como una dualidad que emana del principio creador de todo fenómeno, el Tao. 

El Tao es el principio intangible que genera y sostiene todo lo que existe. El universo entero —galaxias, planetas, estaciones, montañas, ríos, animales, etc. — es una expresión del Tao. Y el ser humano forma parte de ese orden: es una representación condensada de él, una versión en miniatura que reproduce las mismas leyes, ciclos y ritmos que marcan el funcionamiento de la naturaleza. 

Esto se refleja en una de las citas del capítulo 42 del Tao Te Ching, el clásico taoísta por antonomasia atribuido a Lao Tse: “el Tao engendra al Uno, el Uno engendra al Dos (Yin y Yang), el Dos engendra al Tres, y el Tres engendra a las 10,000 cosas”. 

Esta visión sistémica e interdependiente entre el ser humano y el universo se pone de manifiesto en las dos grandes teorías que los taoístas desarrollaron para explicar los fenómenos que observamos en la naturaleza. Conforman la base del SAJU y de la cosmogonía taoísta que se aplica en otros campos de conocimiento como la medicina, la geobiología y las artes marciales: el Yin y el Yang y las Cinco Fases Energéticas o los Cinco Elementos.

El Yin y el Yang operan en ti. Cualquier fenómeno se manifiesta a través de dos energías que parecen contrarias pero que en realidad son complementarias, el Yin y el Yang. Siempre van juntas y operan simultáneamente en nosotros: la alternancia de descanso y actividad, de frío y calor en el cuerpo, por ejemplo, es el mismo pulso que mueve el día y la noche, el invierno y el verano.

El cuerpo es un reflejo del cosmos. La vitalidad o salud del ser humano en su dimensión corporal es resultado del grado de equilibrio (y desequilibrio) que se genera por la interacción de los cinco órganos y las cinco vísceras definen los principales sistemas energéticos. Se corresponden con los Cinco Elementos en sus dimensiones Yin y Yang: el sistema nervioso (Madera), el cardiovascular (Fuego), el digestivo (Tierra), el respiratorio (Metal) y el excretor (Agua). Estos elementos también se corresponden con las estaciones del año y los puntos cardinales, entre otros fenómenos. La energía vital o qi que circula por el cuerpo es la misma energía vital que mueve los vientos y las mareas.

Este pequeño universo que es el ser humano integra los principios espirituales del Cielo con las leyes de funcionamiento naturales de la Tierra. Integramos el flujo de consciencia universal que representa el Tao con la parte material que representa el planeta Tierra, como los ríos, las montañas o el cuerpo humano. Como afirmaba Pierre Teilhard de Chardin, “somos seres espirituales viviendo una experiencia humana”. 

Somos una manifestación local del mismo principio que todo lo organiza. Por esto dañar la naturaleza es dañarte. Forzar tu vida contra su ritmo natural es ir contra el Tao. Conocerte profundamente a ti mismo es, en cierta medida, conocer el universo.

Conocer las energías que configuran nuestro SAJU nos permite saber qué energías nos caracterizan como pequeño universo. ¿Te gustaría descubrirlo?

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